Tema 4. ¿Por qué existen las imágenes?

30 01 2009

     ¿Por qué…? ¿Por qué existen las imágenes…? aun siendo una pregunta difícil (bajo mi punto de vista), en clase, pudimos llegar a bastante conclusiones entre todos: representar la realidad, conocer cosas que no hemos visto, comunicarnos, convencer, informar, etc… (clic aquí para ver la lista completa) 

     A partir de ese debate inicial y con las explicaciones vistas en clase durante varios días, personalmente,  pude llegar a algunas conclusiones sobre este tema. La existencia de las imágenes. No son reflexiones totalmente personales, es decir, las ideas generales que voy a contar a continuación fueron “lanzadas” por el profesor en el aula y yo lo que hago es comentarlas bajo mi punto de vista. 

Ahora, así, sin más, comienzo a teclear todo lo que pienso sobre el tema de las imágenes…

     La primera idea, evidente una vez que caes en ella, es la de la función de la imagen como anillo de poder               ( ” […] un Anillo imagen para gobernarlos a todos. Un Anillo imagen para encontrarlos, un Anillo imagen para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas […] “ J.R.R Tolkien, El señor de los anillos, 1937). La aparición de la imageimagen como tal, surgió de manos del poder para controlar, para influir en aquel que las viera. El rico tenía/tiene grandes y lujosas imágenes en su casa para demostrar su riqueza, la iglesia hermosas imágenes para atraer o presionar a sus feligreses ( de esto ya hablaremos más adelante) y los políticos, desde el antiguo Egipto hasta Franco (no, no se me ocurría otro ejemplo…) han mandado hacer grandes imágenes como demostración de poder.

     Partiendo de esa idea, tenemos que darnos cuenta, recapacitar, comprender y hacernos a la idea de una vez que toda percepción de realidad es cultural, para identificar algo hay que conocerlo antes, por lo que si yo no se quien era Julio César, el hecho de ver una imagen suya no va a despertar en mí ninguna reacción. Las imágenes facilitan el conocimiento, pero no podemos conocer las cosas que no sabemos que son/significan a través de una simple imagen. Por lo tanto, de todo esto, podemos decir que sin espectadores no habría imágenes, que es absurdo creer que la existencia de éstas es algo insignificante, las imágenes suelen tener siempre un poder detrás, un claro ejemplo (actual) son todas las imágenes que estamos viendo diariamente en los medios de comunicación sobre el conflicto entre Israel y Gaza; es inútil debatir sobre quién comenzó con todo lo que está sucediendo, pero es evidente que en caso de una helicopterointervención militar por terceros, estos se decantarían a favor de Gaza, ya que todos nosotros vemos a los palestinos como unas víctimas debido a las imágenes que nos muestran (sin quitarle toda la crueldad que tiene el asunto y dejando clara mi indignación) y por desgracia, muchos países occidentales necesitan un lavado de cara con respecto al mundo. Las imágenes son siempre una selección intencionada de la realidad.

     Tenemos que tener mucho cuidado con nuestro imaginario, es decir, con las imágenes que tenemos en la cabeza  y que nos hacen ver las cosas y comportarnos en la vida de una manera ( conocemos las cosas antes de verla por lo que nosotros las hacemos según lo que hemos visto). Hablando desde el punto de vista de un posible futuro maestro/profesor me atrevo a decir que es fundamental conocer el imaginario de nuestros alumnos para saber como serán sus reacciones ya que chocarán con las nuestras.

     Hoy en día nos bombardean continuamente con imágenes “gracias” a la televisión. Ésta nace del largo proceso de desarrollo de la fotografía (finales del s.XIX) y posteriormente del cine (hermanos Lumiere, finales s.XIX principios del XX). La televisión se encarga de atraer desde al más tvpequeño al más mayor, retransmite cualquier imagen sin ningún tipo de restricción y cambia la vida de las personas. Nos convierte a todos en actores y espectadores al mismo tiempo, nos hacemos fotos, nos grabamos en video, etc. Se puede decir que vivimos en la sociedad del espectáculo.

     Vemos como en esta sociedad en la que vivimos se idolatran a ciertos personajes televisivos, que lo más que han llegado a hacer ha sido acostarse con “tal” famoso o “tirarse” a “aquel” futbolista. Los jóvenes actuales (generalizo aunque no me guste generalizar), tienen como meta en la vida, entrar a concursar en algun “reality show” y ganar dinero fácil a posteriori, es casi imposible encontrarte con algún niño, adolescente que quiera ser en la vida un/a gran científico/a, un/a famoso/a abogado/a o algún/a biólogo/a (pero no del estilo de Ana Obregón) que intenten defender la conservación del planeta.

     Personalmente, me da miedo ver, como en nuestra sociedad actual hemos aceptado sin ningún tipo de reflexión miles de estereotipos, que nos conducen única y exclusivamente a comportarnos según han decido un grupo reducido de señores/as con mucho dinero y por supuesto poder. Me aterroriza ver como nos han inculcado, sin darnos cuenta, como tenemos que vivir y comportarnos ante las situaciones de la vida, desde como tenemos que ir conduciendo: relajados, haciendonos notar (con música a todo volumen y lo más comercial posible) y sin importarnos lo que nos pueda pasar en la carretera, porque claro, vamos en un super coche montados (aunque el coche sea paupérrimo) hasta como nos tenemos que casar (no cabe opción a quedarse soltero/a…): un gran banquete, un carísimo traje y una espectacular celebración entre otras cosas. Pero lo realmente preocupante de todo el asunto es que nos sentimos obligados a hacerlo, si no nos comportamos de esa manera defraudaremos a todas las personas que nos importan en la vida, la sociedad nos volverá la espalda, porque claro (con tono sarcástico) es más importante caer bien (en sentido figurado) que sentirnos bien con nosotros mismos.

     Últimamente, he venido observando un fenómeno (en muchas personas) al que he bautizado como “fenómeno del guay”. De una manera resumida y en una sola frase vendría a ser que: “claro que no…yo no soy uno más…yo soy un tio guay, y como soy guay tengo que hacer cosas guays… si la gente hace esto, yo haré lo otro…claro que si…soy distinto a todos…soy Neo en la vida real…”. Evidentemente las personas no lo piensan tal y como yo lo indico ahí, si no que acaban siendo así con el paso del tiempo.

     Sinceramente creo que el “fenómeno del guay” es una derivación del efecto borrego (todos iguales sin excepciones) introducido en nuestras cabezas para crear otro tipo de borreguitos que consuman las nuevas ofertas que encontramos en el mercado actual.

      borregos

     Por último, para dejarlo claro, no defiendo ni una cosa ni la otra, aquí no hay ni bien ni mal, sólo quiero advertir sobre la importancia que tiene diferenciar entre lo que yo realmente pienso de lo que yo pienso porque así me lo han establecido.

Sin más… Un saludo…¡¡

 

P.D: TODOS, repito, TODOS somos borregos y a la vez unos tíos guays 😉

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